Facebook Instagram Twitter YouTube



May Sinclair nació en Rock Ferry (Cheshire) en 1862, hija de un naviero de Liverpool que murió arruinado y alcohólico en 1881. Su educación formal se limitó a un año en el Cheltenham Ladies' College. En 1891, habiendo perdido a sus cuatro hermanos, se quedó sola con su madre, a la que hubo de mantener. Tras algunos escarceos poéticos, publicó en 1897 su primera novela, Audrey Graven, a la que siguió The Divine Fire (1904), que fue un éxito. En 1908 era ya una escritora consagrada, una conocida sufragista y una figura en los círculos literarios londinenses: entre sus amistades se contaban Ford Maddox Ford, Thomas Hardy y Henry James. En 1913 ingresó en la Medico-Psychological Clinic, pionera en la aplicación del psicoanálisis, y en 1914 en la Society for Psychical Research, dedicada a las investigaciones paranormales. Por esta época empezó a asociarse también con la vanguardia imaginista (Ezra Pound, H.D., T.S. Eliot). En 1922 acuñó, en un artículo sobre las novelas de Dorothy Richardson, el célebre término «corriente (o flujo) de conciencia», que tanto se aplicaría luego a la obra de Virginia Woolf o James Joyce.

T. S. Eliot publicó, al lado de su propio poema La tierra baldía, uno de los cuentos de la autora («La víctima», incluido en este volumen) en el primer número de la revista The Criterion, en 1922. Rasgos experimentales se observan en dos de sus novelas más características, Mary Olivier: A Life (1919) y Vida y muerte de Harriett Frean (1922). Cuentos extraños (19023) es un compendio de madurez de sus temas y estilos. Enferma de Parkinson y prácticamente olvidada, murió en Buckinghamshire en 1946.

Títulos del autor

© Alba Editorial, s.l.u. · Editorial Prensa Ibérica · Baixada de St. Miquel, 1, bajos · 08002 Barcelona · Tel.: 93 415 29 29 · Fax: 93 415 74 93
Aviso legal · Política de Privacidad | Protección de datos · Política de Cookies