
nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1843, hijo de un coronel. En 1862 se traslada a Madrid para estudiar Derecho, aunque nunca acabó la carrera porque sus pinitos en el periodismo, en el que enseguida fue reconocido, le apartaron de ella. Como corresponsal de La Nación, viajó a París, donde conoció la obra de Balzac y Dickens: de este último, y a partir del francés, publicó por entregas una traducción de Los papeles póstumos del Club Pickwick. Su primera novela fue La fontana de oro (1870), a la que siguió Trafalgar (1873), primero de los Episodios nacionales, una serie sobre la historia de España en el siglo XIX que llegó a alcanzar los cuarenta y seis volúmenes, que escribiría hasta 1912. En 1881 publicó La desheredada, la historia de una prostituta, haciéndose eco de los presupuestos del movimiento naturalista encabezado por Émile Zola. Continuó en esa corriente con El amigo Manso (1882) y Fortunata y Jacinta (1886-1887). Fue diputado del Partido Liberal en 1886 y de la Coalición Republicano-Socialista en 1910. La lectura de Tolstói lo apartó del naturalismo y con Ángel Guerra (1891) inició un ciclo de novelas espiritualistas, como Nazarín (1895) y Misericordia (1897). Escribió y estrenó también varias obras de teatro, polémicas todas ellas y de éxito irregular, como Realidad (1892), Electra (1901) y Casandra (1910). Murió en Madrid en 1920.